sábado, 28 de noviembre de 2009

La música es mi religión

En general siempre hubiera preferido nacer en otra época. El renacimiento, fines del siglo XV me parece fascinante. Me hubiera encantado venir en la Santa María y haber gritado junto con Rodrigo "tierra a la vista", debe haber sido increíble descubrir literalmente un Nuevo Mundo.
Sin embargo, hay ciertos asuntos con los que simplemente no vivir. Soy hija de mi tiempo, por mucho que me baje un romanticismo un tanto siuticón por el pasado.
Aunque no me destaco por ser pulcra y fanática de la higene, agradezco todos los produtos desarrollados para estos fines, no sólo por mí, sino que por la sociedad en general. El tema de soportar olores ajenos constantemente y a nivel masivo me parece intolerable, excepto en los recitales.
Porque este es otro de los aspectos sin los cuales no podría vivir. La música y los recitales.

El otro día y en función del próximo 8 de diciembre conversaba con unos amigos, sobre lo curioso que me parecía estas peregrinaciones masivas a ver a la Virgen, en donde todos le rezan a lo intangible y siguen al pie de la letra ordenes de un hombre que lo más probable es que no hayan visto nunca en su vida.

Entonces uno de mis amigos me dijo, ¿Pero no es eso finalmente lo que uno hace en los recitales? y claro tenía toda la razón.

Mi religión es la música, los recitales mi misa dominical y quien sea que esté en el escenario mi dios.
Mi último dios fue Manu Chao. El domingo serán The Killers.

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